¿De qué va esto?

Este Weblog es un espejo del que está asociado al sitio del colectivo cibercliografia.org

¿Qué sentido tiene publicar un Weblog cuando ya hay demasiados en línea?

El fenómeno del blogging y el crecimiento de la blogósfera ha sido impresionante de 1994 a la fecha. El blogging personal es un servicio de red social que conecta individuos y discusiones a través de Internet y en esto radica el impacto social de la blogósfera. Pero también, genera demasiada información en la red y eso hace que pensemos más de dos veces antes de abrir un nuevo weblog. ¿Para qué meterse en otro blogging personal en medio de tanto exceso de información y discusiones? El mundo de la red puede llegar a ser indigesto; la utopía de una sociedad más igualitaria prometida por la tecnología y la inter-conectividad parece llevarnos a ese callejón sin salida lleno de información que termina por hacernos ignorantes.

Pero hace poco me encontré con una idea que me permite seguir creyendo que la web 2.0 sirve para construir socialmente conocimiento y difundir cosas útiles y creativas. Se trata de Raw Thought, el Weblog del difunto Aaron Swartz,1 que nos recordaba que un blog es un medio de comunicación ágil que puede ser detonante de ideas y acciones si es que aporta ideas política y socialmente útiles.

En la entrada con la que abren los archivos de Raw Thought y que le sirvió como declaración de intenciones del porqué publicar un weblog (“What is goin on here?“), Swartz hace una paráfrasis de parte del apéndice del clásico texto de C. Wright Mills, La imaginación sociológica,2 en el que el sociólogo le describe a los jóvenes estudiantes que una manera provechosa de desarrollarse como científico social es evitar la desvinculación entre el propio trabajo de investigación con la vida personal, ya que las propias experiencias vitales enriquecen el trabajo de investigación y viceversa. Y esto es válido tanto para quien se dedique a las ciencias sociales como también para quien se ocupe de otras disciplinas de las ciencias humanas como la historia. Entre otras recomendaciones y para desarrollar las mejores herramientas intelectuales que permitan captar la realidad y reflexionar sobre ella, Wright Mills sugiere configurar un archivo (set up a file) a la manera de un diario pues la naturaleza del trabajo sociológico demanda una reflexión sistemática para la que pueden servir mucho este tipo de documentos. Por supuesto, Swartz cambió el término “archivo” por el término “blog.

Confieso que me gustó el traslado del término pero, sobre todo, el sentido de escribir el weblog. Al abrir Cuaderno en crudo soy consciente de que no se trata de publicar textos terminados (para eso están mis libros y mis artículos), sino de compartir procesos de reflexión en crudo, socializarlos, recibir feedback. Ya he ensayado el procedimiento en otros blogs pero, que a lo largo del tiempo, se han quedado petrificados por dedicarse a una sola cosa. Por un lado está el Cuaderno de notas, blog en el que intenté mantener por cuatro años un sitio sobre cuestiones de interés para historiadores y difusión de textos historiográficos, pero que a la larga me resultó ineficaz reflexivamente al haberlo dejado constreñido en un único aspecto de mis intereses intelectuales (la historia) y publicar únicamente reseñas. Por el otro lado está el Cuaderno desde la orilla, un blog que inicié en 2012 con la idea de tratar de manera impresionista varias de las cosas que me interesan; sin embargo, éste dejó pronto de interesarme a mí por esa disociación con la historia y las demás cosas sobre las que reflexiono entre la vida cotidiana y la práctica académica.

Es así como ahora abro el Cuaderno en crudo, asociado a cibercliografia.org, un proyecto que va por el mismo camino que trata de remontar la sensación de desencanto por la dirección que va tomando la comunicación por medio de la red, medio que cada vez nos incomunica más y nos abisma a la desinformación y la ignorancia si no hacemos un uso crítico y reflexivo de ella así como de las tecnologías que se han naturalizado en nuestra vida al grado de imponernos patrones y prescripciones que nos alejan de la crítica.

por Víctor Gayol
Enero de 2016


Notas:


  1. Aaron Hillel Swartz (1986-2013) aquel genio de la informática, escritor y activista de la Internet que se suicidó a los veintiséis años durante el proceso judicial por el caso Jstor. 
  2. Charles Wright Mills, The Sociological Imagination, New York, Oxford University Press, 1959, Appendix (la versión en español fue publicada por el Fondo de Cultura Económica (1961), en la serie Obras de sociología, con traducción de Florentino M. Torner). 
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